“Tenencia” hoy se llama cuidado personal
En el lenguaje cotidiano todavía se habla de “tenencia de los hijos”, pero el Código Civil y Comercial utiliza el concepto de cuidado personal. Se refiere a los deberes y facultades de los progenitores vinculados con la vida cotidiana de sus hijos.
El cambio de terminología no es solamente formal: el sistema actual procura evitar la idea de que un hijo “pertenece” a uno de los progenitores y pone el foco en la distribución de responsabilidades de cuidado.
Qué tipos de cuidado personal existen
Cuando los progenitores no conviven, el cuidado puede ser asumido por ambos o, excepcionalmente, por uno solo. El cuidado compartido puede organizarse de dos maneras:
- compartido indistinto: el hijo reside principalmente con uno de los progenitores, pero ambos comparten decisiones y distribuyen de manera equitativa las tareas de cuidado;
- compartido alternado: el hijo pasa períodos de tiempo con cada progenitor según la organización y posibilidades de la familia.
Además existe el cuidado personal unilateral, en el que uno de los progenitores asume el cuidado principal. El Código lo contempla como una solución excepcional cuando el cuidado compartido no es posible o resulta perjudicial para el hijo.
Cuál es la modalidad que la ley prioriza
El artículo 651 establece que el juez debe otorgar como primera alternativa el cuidado compartido con modalidad indistinta, salvo que no sea posible o resulte perjudicial. Si los progenitores no tienen un plan homologado, el artículo 656 también ordena priorizar esa modalidad, salvo razones fundadas.
Cuidado compartido no significa necesariamente mitad del tiempo con cada uno
Este es uno de los errores más comunes. La modalidad indistinta puede existir aunque el hijo tenga una residencia principal. Lo relevante es que ambos progenitores participen de las decisiones y de las tareas de cuidado de una forma compatible con la realidad familiar.
Qué es un plan de parentalidad
Los progenitores pueden acordar un plan que organice concretamente la vida cotidiana. Puede incluir:
- dónde y cuánto tiempo permanece el hijo con cada progenitor;
- responsabilidades que asume cada uno;
- vacaciones, días festivos y fechas importantes;
- forma de comunicación cuando el hijo está con el otro progenitor;
- cuestiones prácticas sobre escuela, actividades y traslados.
El plan puede modificarse con el tiempo porque las necesidades de un niño pequeño no son las mismas que las de un adolescente.
Qué pasa cuando los progenitores no se ponen de acuerdo
Si no existe acuerdo, el juez debe fijar la modalidad de cuidado considerando el interés superior del hijo. Las decisiones deben fundarse en conductas concretas que puedan afectar su bienestar y no en estereotipos sobre el género, la orientación sexual, la religión u otras condiciones personales de los progenitores.
La opinión del hijo importa
Los niños y adolescentes tienen derecho a ser oídos en los procesos que los afectan directamente. Su opinión debe valorarse según su grado de discernimiento y la cuestión discutida. Esto no significa que la decisión recaiga exclusivamente sobre ellos, sino que no pueden ser tratados como sujetos ajenos al proceso.
Cuidado personal y responsabilidad parental no son sinónimos
Un progenitor puede tener el cuidado principal sin que el otro pierda la responsabilidad parental. Las decisiones relevantes, deberes y derechos parentales continúan regulándose por las normas generales, salvo que exista una resolución específica que disponga otra cosa.
Cuidado personal y alimentos también son cuestiones diferentes
Tener un esquema compartido no significa automáticamente que nadie deba pagar cuota. La diferencia de ingresos puede justificar una prestación aun cuando ambos participen activamente del cuidado.
Cómo se elige entre modalidad alternada e indistinta
La elección no depende de una preferencia abstracta por repartir el tiempo en partes iguales. Se analiza la edad, la distancia entre hogares, escuela, actividades, disponibilidad de los progenitores y la manera en que la familia ya venía organizándose. La modalidad debería reducir traslados innecesarios y permitir una rutina previsible, sin perder la participación efectiva de ambos progenitores.
Qué decisiones siguen requiriendo coordinación parental
El cuidado cotidiano comprende muchas decisiones ordinarias, pero existen actos relevantes de responsabilidad parental que tienen reglas propias. Salud, educación, viajes y otras cuestiones trascendentes pueden exigir coordinación o consentimiento según el caso. Por eso un acuerdo de cuidado bien redactado no debería confundirse con una autorización general para decidir unilateralmente sobre todos los aspectos de la vida del hijo.
¿Necesitás definir cómo se organizará el cuidado de tus hijos?
Si el caso corresponde a CABA, podemos analizar la dinámica familiar, la residencia, los horarios y las necesidades de los hijos para plantear un esquema de cuidado personal adecuado.
Consultar por WhatsApp- Código Civil y Comercial de la Nación, arts. 648 a 656, 706 y 707.